Lenguaje político: “la gente”

| Rafael Estrella

Humpty Dumpty

Reaccionando a la creación de Ahora en Común, Pablo Iglesias ha afirmado: “el cambio no lo traerá la izquierda, sino la gente”. Es, cuanto menos, llamativo que una persona con su trayectoria política niegue a la izquierda la capacidad y el impulso transformador que son una de sus señas de identidad.

Pero vayamos a lo de “la gente”. ¿quién es el sujeto del cambio a que se refieren reiteradamente, sin darnos más explicaciones, Pablo Iglesias y otros dirigentes de Podemos? (“lo haremos con la gente”, “decidirá la gente”, “la gente quiere”, etc). Al justificar la falta de pluralidad de la lista que ha presentado para las primarias de Podemos, Pablo Iglesias ha argumentado que ellos son su equipo, su gente.

Yendo más allá, ¿cuál es la naturaleza de ese difuso ente político? En principio, cabría deducir que “la gente” a la que Iglesias aspira a liderar no es de izquierdas ni de derechas, aunque puede que sea ambas cosas a la vez, en cuyo caso estaríamos ante un proyecto singular: no se trata de conquistar el centro desde la izquierda o la derecha, fórmula clásica de buscar mayorías, sino de algo más osado -y cínico-, la ocupación de cualquier espacio que se ponga a tiro. Ya hace un año, Antonio M. Jaime y Xavier Colell, en un muy recomendable artículo, caracterizaban a los líderes de Podemos como “empresarios políticos”.

 Surge la duda de si, más allá del recurso a la indefinición ideológica, en la búsqueda de alcanzar esa mayoría sin alma política se sacrificarían postulados esenciales defendidos por quienes fundaron Podemos o si, en el diseño de Iglesias, estos postulados emergerían una vez que “la gente” les diese su confianza.

Desde esa perspectiva, la estrategia de Iglesias, que podría calificarse de “entrismo social”, evoca experiencias vividas por los partidos de izquierdas en Reino Unido o en España en los años setenta; eso sí, ahora de forma más sofisticada y ambiciosa y en un contexto más complejo.

Por si acaso, el propio Rajoy, antes de las elecciones municipales, intentaba desactivar la apropiación por Podemos de “la gente” con una de sus frase antológicas: “hay gente que quiere las cosas que quieren los seres humanos normales”. Queda claro el mensaje.

Desde el punto de vista del lenguaje político, la expresión “la gente” es habitual como recurso discursivo sin pretensión definitoria (“vosotros”, “la gente” , etc..), pero es una de las expresiones más vacuas y carente de toda connotación que conozco;. es lo contrario de lo que ocurre con palabras como “ciudadanos” “trabajadores”, jóvenes, etc., que sí evocan derechos, intereses, o aspiraciones reconocibles.

¿Es el “gentismo” un rasgo común a los populismos? Es posible: veamos algunos ejemplos: “@UKIP  are determined to give people back power over the communities they live in”; “les gents se senten menaces” (dirigente del Front National de Le Pen); estos son los (anti) europeos que con Iglesias recibieron el NO del referendum griego como una gran gesta. También aparece el “gentismo” por otros lares donde el populismo tiene profundas raíces: “la gente quiere previsibilidad, y ese soy yo” (Daniel Scioli, candidato peronista a la Presidencia de Argentina.

Sin ser exactamente lo mismo, la idea de crear un espacio superador de la izquierda y la derecha tradicionales no es nueva; en los noventa, fue la bandera de la Tercera Vía o New Labour de Tony Blair, un proyecto reformista que dio bastante juego, con un discurso proyectado a través de frases tan simplistas y eficaces como la que escuché a Blair en un Congreso de la Internacional Socialista: “we have to give people opportunities so that they take responsibilities” (“tenemos que dar oportunidades a la gente para que asuman responsabilidades”).

Y es que, mientras que se mantenga como una idea difusa, casi asexuada, invocar a “la gente” puede ser muy rentable, como comprobaron Enrique y Ana. Pablo Iglesias lo sabe.

 “Viva la gente, la hay donde quiera que vas / Viva la gente es lo que nos gusta más /Con mas gente, a favor de gente / en cada pueblo y nación / Habría menos gente difícil y mas gente con corazón “

One Response to Lenguaje político: “la gente”

  1. Charly dice:

    Efectivamente el termino gente no tiene forma, actividad hacia un fin, sino que es meramente especulativo, o mejor, define una actitud contemplativa, por lo que es un contrasentido invocar un movimiento para consecución de un fin bajo la palabra GENTE, cuya actividad es el disfrute del status quo.
    Cuando soy gente disfruto de mi presencia vital como espectador.

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